De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Los signos por los que se reconoce al amante de la Verdad son inequívocos. Así los describe Krishna en esta traducción del Bhagavad Gita:
La valentía; la sinceridad de alma, la determinación de adquirir siempre conocimiento espiritual; la mano abierta, el control de todos los apetitos; la piedad, el amor por el estudio en solitario; la humildad, la rectitud, el cuidarse de dañar a cualquier ser viviente, la veracidad, el despojarse de la ira; una mente que abandone con esmero lo que otros valoran; la ecuanimidad, y la caridad que no busque en los demás los defectos; la compasión por todo el que sufre; un corazón satisfecho, que no esté agitado por el deseo; una apariencia dulce, modesta y significativa, donde se mezcle la nobleza con la paciencia, la fortaleza y la pureza; un espíritu que no sea vengativo, y que nunca se valore demasiado, tales serán los signos, ¡oh Príncipe Hindú!, de aquel cuyos pies recorren el camino justo que conduce al nacimiento divino.
Cuando los hombres establecen estándares artificiales para juzgarse entre sí a través de su propia teología, con el fin de poner a prueba la Verdad, se pierden en los torcidos caminos del error del ego, olvidándose del «nacimiento divino», del estado de santidad y de la Verdad. Se dividen unos contra otros, con una enemistad y hostilidad permanentes que tienen como resultado el dolor y el sufrimiento.