De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito La diferencia entre un individuo débil y un individuo de poder no estriba en la fuerza de voluntad personal (ya que una persona obstinada por lo general es débil y torpe), sino en el enfoque de la conciencia que representa sus estados de conocimiento.
A los buscadores del placer, a los amantes de las emociones, a los que persiguen novedades y a los que son víctimas de emociones impulsivas e histéricas, les falta ese conocimiento de los principios que traen consigo el equilibrio, la estabilidad y el control.
Un hombre empieza a desarrollar poder una vez que ha logrado controlar sus impulsos e inclinaciones egoístas y ha recurrido a la conciencia más elevada y tranquila que se encuentra en su interior para comenzar a estabilizarse a sí mismo con la ayuda de los principios. La comprensión consciente de los principios inmutables se convierte al instante en la fuente y el secreto del poder más elevado.
La luz de un principio eterno germina en el alma cuando, después de mucho buscar, sufrir y sacrificarse, sobreviene una divina calma y una maravillosa alegría alboroza al corazón.
Quien ha comprendido este principio deja de vagar y permanece ecuánime y dueño de sí mismo. Deja de ser «esclavo de la pasión», y se convierte en el maestro de obras del Templo del Destino.