De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Sólo en la medida en que comprendas, confíes y pongas en práctica estos principios, podrás adquirir el poder espiritual. Ese poder se manifestará en ti y a través de ti con crecientes actitudes de autocontrol, paciencia y ecuanimidad.
Para tener sangre fría es necesario un extremado autocontrol; la sublime paciencia es el sello distintivo del conocimiento divino. Y mantener una serenidad inquebrantable en medio de todas las obligaciones y distracciones de la vida, identifica al hombre de poder. «Es fácil vivir en el mundo según las opiniones del mundo; es fácil, en soledad, vivir según nuestras propias opiniones; pero un gran ser humano es aquel que, en medio de la multitud, mantiene con perfecta dulzura la independencia de su soledad».
Algunos místicos afirman que la perfección en el autocontrol es la fuente de ese poder por el cual ocurren los (así llamados) milagros. Y, en realidad, aquel que ha alcanzado ese control perfecto de todas sus fuerzas interiores es capaz de encauzarlas y dirigirlas con mano maestra para que ninguna emoción, por insignificante que sea, pueda desequilibrarlo ni siquiera por un momento.