De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Llega la mañana, amante de la luz; ya se advierte la dorada faz de la montaña, a media luz percibo el camino donde, aún ahora, las huellas brillantes condenan a la noche.
Las tinieblas se extinguirán, y todo aquello que ama la oscuridad y todo eso que la luz desprecia desaparecerá para siempre con las sombras: ¡alégrese, Centinela! Porque el heraldo ya empezó a cantar.