De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito El Amor Divino se diferencia de los amores humanos en algo que es, sin lugar a dudas, importante: no conoce la parcialidad. Los amores humanos se aferran a un ideal en particular que excluye a todo lo demás, y, si ese ideal desaparece, el resultado es un profundo y gran sufrimiento en aquel que ama. El Amor Divino incluye a todo el universo y, sin aferrarse a nada en particular, abarca el todo dentro de sí mismo. Quien llega a él purificándose poco a poco deja de sufrir y extiende sus amores humanos hasta que todos los elementos impuros y egoístas se hayan disipado. Como los amores humanos son limitados, confinados y están asociados con el egoísmo, provocan sufrimiento. El sufrimiento no puede provenir de un Amor que es puro y que no busca nada para sí mismo. No obstante, los amores humanos son necesarios porque sirven como peldaños hacia lo Divino, y ningún alma estará preparada para participar del Amor Divino hasta que no haya sido capaz de sentir el más profundo e intenso amor humano. El Amor Divino sólo puede alcanzarse y comprenderse a través de los amores y sufrimientos humanos.
Todos los amores humanos son efímeros, al igual que también lo son las formas a las que se aferran. Pero existe un Amor que es indestructible y que no se aferra a las apariencias.