De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Puedes creer que mataron al Cristo de Nazaret y que después resucitó. No digo que esa creencia sea un error; pero si te niegas a creer que a ese dulce espíritu del Amor se le crucifica todos los días en la oscura cruz de los deseos egoístas, te digo que estás equivocado y que aún no has podido percibir, ni a lo lejos, el Amor de Cristo.
Quizás te sientas confiado pensando que ya has probado la salvación en el Amor de Cristo. ¿Estás a salvo de tu mal genio, de tu irritabilidad, de tu vanidad, de tus inquinas personales y de los juicios y condenas a los demás? Si no es así, ¿de qué estás salvado y dónde has comprendido el Amor de Cristo que todo lo transforma?
Quien ha comprendido el Amor divino se ha convertido en un nuevo ser y ha dejado de estar influenciado y dominado por los antiguos elementos del ego. Se le reconoce por su paciencia, su pureza, su autocontrol, su profunda caridad de corazón y su inalterable dulzura.
El Amor Divino o desinteresado no es un mero sentimiento o emoción; es un estado de conocimiento que destruye el dominio del mal y la creencia en éste, y eleva el alma a la dichosa comprensión del Bien supremo. Para los que son divinamente sabios, el conocimiento y el Amor son uno e inseparables.