De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Los hombres, aferrados al ego y a las sombras sin consuelo del mal, suelen creer que el Amor Divino es algo que pertenece a un Dios que está fuera de su alcance; algo que está fuera de ellos mismos y que permanece fuera para siempre. En verdad, el Amor de Dios está más allá del alcance del ego, pero cuando se elimina el ego del corazón y de la mente, el Amor desinteresado, el Amor supremo, el Amor que es de Dios o del Bien se convierte en una realidad interior y permanente.
Esta comprensión interior del Amor sagrado no es otra cosa que el Amor de Cristo, del que tanto se habla y muy poco se comprende. El Amor que no sólo salva el alma del pecado, sino que la eleva por encima del poder de la tentación.
Pero, ¿cómo se puede llegar a esta comprensión sublime? La respuesta que la Verdad siempre ha dado y siempre dará a esta pregunta es: «Vacíate de ti mismo y yo te colmaré». El Amor Divino no puede conocerse hasta que el ego haya muerto, ya que el ego es la negación del Amor. ¿Cómo puede negarse también aquello que se conoce? Cuando la piedra del ego ruede en el sepulcro del alma, el Cristo inmortal, el Espíritu puro del Amor que fue crucificado, muerto y enterrado, acabará con las catervas de la ignorancia y surgirá en toda la majestad de Su resurrección.