De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Desde la playa observé cómo las rocas resistÃan el embate del imponente mar, y cuando pensé en los incontables ataques que habÃan soportado durante toda la eternidad me dije: «Para desgastar estos sólidos farallones son inútiles los incesantes esfuerzos de las olas». Pero cuando pensé en cómo las rocas se habÃan erosionado, y vi la arena y los pedruscos a mis pies (pobres residuos pasivos de pasadas defensas) arrojados y sacudidos donde las aguas se encuentran, observé entonces antiguas señales bajo las olas y supe que las rocas eran esclavas de las aguas. Reparé en la grandiosa tarea que las aguas habÃan hecho con suavidad paciente e incesante flujo. Cómo habÃan puesto a sus pies a los orgullosos arrecifes, cómo las macizas crestas a sus pies se rindieron, cómo las suaves gotas del muro adamantino fueron conquistadas, hasta que a sus pies cayeron. Entonces supe que el duro y resistente pecado debÃa rendirse al fin ante el suave y perenne paso del Amor que siempre viene y va, que siempre fluye sobre las orgullosas rocas del alma humana; que toda resistencia debe superarse, y todos los corazones deben al fin rendirse ante Él.