De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito La entrada al infinito
Desde el inicio de los tiempos, el ser humano, a pesar de sus apetitos y deseos carnales, en medio de su aferramiento a las cosas efímeras y terrenales, por intuición siempre ha sido consciente de la limitada, fugaz e ilusoria naturaleza de su existencia material y, en sus momentos de cordura y silencio, ha intentado llegar a comprender lo Infinito y se ha dirigido con emotiva aspiración hacia la apacible realidad del Corazón Eterno.
Aunque en vano imagina que los placeres terrenales son reales y satisfactorios, el dolor y el sufrimiento le recuerdan de manera constante su naturaleza irreal e inservible. Como siempre ha luchado por creer que la completa satisfacción se encuentra en las cosas materiales, es consciente de que hay algo en su interior que se rebela contra esta creencia, lo que, de inmediato, se convierte en una refutación de su mortalidad esencial y una prueba inherente y perdurable de que sólo dentro de lo inmortal, lo eterno y lo infinito puede hallar la satisfacción permanente y la paz perfecta.