De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito El alma que es impura, sórdida y egoísta atrae con gran precisión la desdicha y la catástrofe. El alma que es pura, desinteresada y noble atrae con igual precisión la felicidad y la prosperidad.
Todas las almas atraen hacia sí aquello que se merecen, y nada que no les pertenezca puede llegarles. Entender este hecho es reconocer la universalidad de la Ley Divina.
La calidad y el poder de la vida interior de cualquier ser humano dan origen a los acontecimientos, tanto positivos como negativos. Cada una de las almas es, en sí misma, una combinación compleja de experiencias y pensamientos acumulados; el cuerpo sólo es el simple vehículo en el que se manifiestan.
Por lo tanto, eres lo que piensas. Y el mundo que te rodea, tanto el mundo animado como el inanimado, se verá tal como lo vistan tus pensamientos.
«Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; todo está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos». Así lo expresó Buda. Y, por consiguiente, si un hombre es feliz, esto se debe a que tiene pensamientos felices, y si es desdichado es porque insiste en tener pensamientos que lo desaniman y lo deprimen.