De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito «La buena voluntad trae consigo el discernimiento», y sólo aquel que ha conquistado su personalidad y que no tiene más que una actitud mental de buena voluntad hacia todas las criaturas, posee discernimiento divino y es capaz de distinguir lo verdadero de lo falso. Por lo tanto, el ser humano que está lleno de bondad es una persona sabia, es un ser divino, un vidente iluminado y conocedor de lo Eterno. Dondequiera que halles nobleza inquebrantable, paciencia constante, sublime humildad, gentileza en el lenguaje, autocontrol, generosidad y una profunda y profusa simpatía, encontrarás también una gran sabiduría. Trata de conseguir la compañía de una persona así, porque ella ya ha comprendido lo Divino, vive con lo Eterno y se ha convertido en un solo ser con el Infinito. No creas en aquel que es impaciente, en el que tiene predisposición a la ira, en el jactancioso, en el que se aferra al placer y se niega a renunciar a su bienestar egoísta y en quien no practica la buena voluntad y la gran compasión, porque esa persona no posee sabiduría, todos sus conocimientos son vanos y sus palabras y obras desaparecerán porque están basadas en aquello que acaba muriendo.
Elige el camino de abandonar tu ego, de vencer al mundo, de rechazar lo personal; ésta es la única senda por la que podrás entrar en el corazón de lo Infinito.