De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Cuando una persona apasionada se encuentra sola o rodeada de calma, le resulta fácil hallar la tranquilidad y la paciencia. De la misma manera, a alguien que es poco caritativo le resulta fácil ser amable y bueno si es tratado con bondad. Pero aquel que conserva su paciencia y su tranquilidad en cualquier situación, aquel que permanece apacible hasta en las circunstancias más difíciles, él y nadie más que él, posee la inmaculada Verdad. Y esta manifestación ocurre así porque las virtudes más nobles pertenecen a lo Divino y sólo puede manifestarlas quien ha alcanzado la más elevada sabiduría, quien ha renunciado a su naturaleza apasionada y egoísta, quien ha comprendido la inmutable y suprema Ley y ha buscado estar en armonía con ésta.
Por lo tanto, los hombres deben abandonar sus vanos y apasionados argumentos acerca de la Verdad y pensar, decir y hacer lo que conlleva armonía, paz, amor y buena voluntad. Deben practicar las virtudes del corazón y buscar, con humildad y diligencia, la Verdad que libera al alma del error, del pecado y de todas las plagas que asolan el corazón humano y que oscurecen, como una noche interminable, el camino de las almas errantes en la tierra.