De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito La Ley es impersonal en su totalidad y su más elevada y manifiesta expresión es el Servicio. Cuando el corazón purificado ha comprendido la Verdad, es llamado a realizar el último, el más grande y el más sagrado sacrificio: el sacrificio del bien merecido gozo de la Verdad. Es en virtud de este sacrificio que el alma divinamente emancipada viene a convivir entre los hombres, cubierta con un cuerpo de carne, contenta de vivir entre los más pequeños y humildes y de ser considerada la servidora de toda la humanidad. Esa sublime humildad que han manifestado los salvadores del mundo es el sello del Representante Divino, y aquel que haya eliminado la personalidad para convertirse en la manifestación viviente y visible del impersonal, eterno e ilimitado EspÃritu del Amor merece recibir la gloriosa adoración de la posteridad. Sólo al individuo que ha logrado someterse a sà mismo con esa divina humildad que no sólo significa la extinción del ego, sino también llenarse de todo el espÃritu del amor desinteresado, se le exalta más allá de toda medida y se le ofrece el dominio espiritual de los corazones de la humanidad.