De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Todos los grandes maestros espirituales han rechazado lujos personales, comodidades y recompensas; han renunciado al poder temporal y han vivido y enseñado la ilimitada e impersonal Verdad. Compara sus vidas y sus enseñanzas y encontrarás la misma simplicidad, el mismo autosacrificio, la misma humildad, amor y paz en su vida y en las palabras que han predicado. Todos ellos enseñaron los mismos Principios eternos, la comprensión de lo que destruye todo el mal. Estos maestros espirituales que han sido adorados y aclamados como salvadores de la humanidad, fueron manifestaciones de la Gran Ley impersonal y, por ello, se liberaron de toda pasión y prejuicio. Y, como no tenían opiniones ni preceptos especiales de doctrina que predicar o defender, nunca buscaron el proselitismo ni convertir a nadie. Al vivir en la más elevada Bondad, en la suprema Perfección, su único objetivo era ennoblecer a la humanidad, manifestando esa Bondad en pensamiento, palabra y obra. Se hallan entre el hombre personal y Dios, el impersonal, y, como modelos ejemplares, ayudan a la salvación de la humanidad que se ha esclavizado a sí misma.