De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Los seres que se encuentran inmersos en el ego y que no pueden comprender la Bondad impersonal niegan la divinidad de todos los salvadores, excepto los suyos propios, inculcando el odio personal y la controversia doctrinal. Y mientras defienden con pasión sus particulares puntos de vista, califican a los demás de ateos o infieles. En lo que a sus vidas se refiere, rechazan la bella actitud desinteresada y la sagrada grandeza de las vidas y enseñanzas de sus propios Maestros. La Verdad no puede limitarse; nunca podrá ser la prerrogativa especial de ningún hombre, ideología o nación, y, cada vez que la personalidad hace su entrada, la Verdad desaparece.
Ésta es la gloria que comparten por igual el santo, el sabio y el salvador. Ellos han comprendido la más profunda humildad, el desinterés más sublime. Como han renunciado a todo, incluso a su propia personalidad, todas sus obras son santas y duraderas, ya que no tienen la corrupción que entraña el ego. Ellos dan y, sin embargo, jamás piensan en recibir; trabajan sin lamentarse del pasado y sin anticipar el futuro y nunca buscan recompensa alguna.