De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito El agricultor que ha cultivado, que ha preparado su tierra y que ha colocado la semilla sabe que ha hecho todo lo que podía hacer y que, a partir de ese momento, debe confiar en los elementos y esperar con paciencia a que, con el tiempo, se produzca la cosecha. Sabe también que ningún tipo de expectativa de su parte podrá modificar el resultado. Aun así, aquel que ha comprendido que la Verdad siembra, sin esperar nada a cambio, las semillas de la bondad, de la pureza, del amor y de la paz, sabe que existe una Gran Ley que todo lo regula, que produce su cosecha a su debido tiempo y que es, al mismo tiempo, la fuente de la preservación y de la destrucción.