De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Los seres humanos que no comprenden la divina simplicidad de un corazón sin egoísmo, consideran que su salvador particular es la manifestación de un milagro especial, algo completamente ajeno a la naturaleza de las cosas, inalcanzable para la humanidad a causa de su excelencia ética. Esta actitud de falta de fe (porque eso es lo que realmente es) en la divina perfectibilidad del hombre paraliza todo esfuerzo y ata las almas de los hombres al pecado y al sufrimiento con fuertes cuerdas. Jesús «creció en sabiduría» y fue «perfeccionado por el sufrimiento». Así lo consiguió Jesús; así lo alcanzó Buda; y todos los santos lo han logrado con una continua perseverancia en el autosacrificio. Una vez que reconozcas esta gran verdad, una vez que comprendas que, con esfuerzo vigilante y una tenacidad llena de esperanza, puedes elevarte por encima de tu naturaleza inferior, se abrirán ante ti grandes y gloriosos horizontes y logros. Buda juró que no cejaría en sus esfuerzos hasta llegar a este estado de perfección y, al final, consiguió su propósito.
Tú también puedes alcanzar lo que santos, sabios y salvadores han logrado si recorres el mismo camino que ellos recorrieron y delimitaron: la ruta del autosacrificio y del servicio abnegado.