De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito … Decididos esfuerzos para alcanzar la mayor percepción del alma, y la gracia necesaria para comprender los beneficios de lo que se trata de conquistar. ¡Ésa es la verdadera sabidurÃa, PrÃncipe! ¡Todo lo demás es ignorancia!».
Quien pelea, dÃa y noche, contra su propio egoÃsmo y se esfuerza por sustituirlo por el amor que todo lo abarca, es un santo, ya sea que viva en una cabaña o rodeado de poder y de riquezas. Es un santo, tanto si predica como si permanece en la oscuridad.
Para todas aquellas personas mundanas que comiencen a tener aspiraciones más elevadas, un santo tan bondadoso como San Francisco de AsÃs o un santo victorioso como San Antonio pueden convertirse en una inspiración gloriosa. Para el santo, la imagen de un sabio resulta igual de cautivadora tanto si lo observa sereno y virtuoso, después de haber vencido el sufrimiento y el pecado, como después de haber dejado atrás los arrepentimientos y remordimientos, alguien a quien la tentación ya no podrá alcanzar. Y hasta el sabio se siente inspirado por la imagen, aún más gloriosa, del salvador que manifiesta con afán su conocimiento en generosas labores y que engrandece su divinidad al sumergirse en el palpitante, afligido y suplicante corazón de la humanidad.