De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito La paz que se obtiene de la ayuda social, de la satisfacción pasajera o de la victoria mundana es transitoria por naturaleza y se consume en el fuego del juicio. Sólo la Paz del Cielo soporta todo juicio, y sólo el corazón generoso puede conocer la Paz de los Cielos.
La Santidad en sà misma es paz eterna. El autocontrol nos conduce a ella, y la siempre creciente Luz de la SabidurÃa guÃa al peregrino en su camino. A la entrada de la ruta de la virtud, empezamos a participar en cierta medida de esta Luz, pero llegamos a comprenderla al máximo cuando aniquilamos a nuestro ego, logrando asà la culminación de una vida incorruptible.
Esto es la paz:
Conquistar el amor y el deseo por la vida, arrancar del corazón su desmedida pasión para aplacar la lucha interna.