De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Para muchos, el océano no es más que una gran extensión de agua en la que los barcos navegan y, algunas veces, naufragan. Pero para el alma del músico, es un elemento viviente del que recibe, a través de sus sentidos, divinas armonÃas en todos sus matices.
Donde la mente ordinaria percibe el caos y la confusión, la mente del filósofo distingue la secuencia más perfecta de causa y efecto. Y donde el materialista no ve más que una muerte definitiva, el mÃstico manifiesta que existe una vida eterna y palpitante en el más allá.
De la misma forma que, con nuestros pensamientos, revestimos las circunstancias y las cosas que nos rodean, también revestimos el alma de los demás.
El desconfiado cree que todos los demás también son desconfiados. El mentiroso está seguro de no ser tan tonto como para creer que pueda existir una persona que siempre diga la verdad. El envidioso ve la envidia en cada ser. El avaro piensa que todos quieren robarle su dinero. El individuo que sólo piensa en acumular riquezas, duerme con un revólver bajo la almohada, convencido de que el mundo está lleno de sujetos ávidos de despojarlo de sus bienes. Y el promiscuo que se abandona a los placeres, considera al santo un hipócrita.