De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito En cierta ocasión, un entusiasmado naturalista se encontraba recorriendo unos senderos campestres para realizar una investigación. Durante uno de sus paseos, el hombre descubrió un estanque de agua salobre cerca de un corral.
Mientras llenaba una pequeña botella de agua con el propósito de examinarla bajo el microscopio, se entretuvo hablando con el humilde hijo de un campesino que no dejaba de observarlo. Le habló de las innumerables y misteriosas maravillas del estanque y después le dijo: «Sí, amigo mío, este estanque contiene centenares o millones de universos. Si tuviéramos la capacidad o los instrumentos necesarios, podríamos alcanzarlos». Y el ignorante joven le contestó con un tono enfático: «Sé que el agua está llena de renacuajos, pero es fácil atraparlos».
Mientras el naturalista, a través de sus conocimientos, veía el misterio que se encontraba detrás de la belleza, la armonía y la gloria, la mente ignorante del joven sólo alcanzaba a ver un sucio charco de barro.
La flor silvestre que el caminante despreocupado pisotea irreflexivamente, se convierte en un mensajero angelical de lo invisible para la mirada espiritual del poeta.