De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Si las circunstancias tuvieran el poder de beneficiar o de perjudicar, nos beneficiarían o nos perjudicarían a todos por igual; pero el hecho de que una misma circunstancia sea positiva para unas personas y negativa para otras demuestra que lo bueno o lo malo no está en la circunstancia, sino en la persona que la está viviendo.
Cuando comiences a entender esta idea, también empezarás a tener el control de tus pensamientos, a sistematizar, a disciplinar tu mente y a reconstruir el templo interior de tu alma. Así podrás eliminar todo lo inútil y superfluo, y poner en tu ser sólo pensamientos de alegría y serenidad, de fuerza y de vida, de compasión y de amor, de belleza y de inmortalidad. Cuando lleves a cabo este proceso, te convertirás en un ser alegre y sereno, fuerte y saludable, compasivo y amoroso. Llegará a tu vida la belleza de la inmortalidad.
De igual modo que revestimos los eventos con la tela de nuestros propios pensamientos, también revestimos todas las cosas que vemos en el mundo que nos rodea. Y, de la misma manera, entendemos que donde algunos ven la armonía y la belleza, otros ven una repugnante fealdad.