De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Los profetas hebreos, con su perfecto conocimiento de la Ley Suprema, siempre relacionaban los acontecimientos externos con los pensamientos internos, y asociaban los éxitos o fracasos de carácter nacional con los pensamientos y deseos que dominaban a la nación en esa determinada época.
El conocimiento del poder causal del pensamiento era la base de todas sus profecías, así como también era la base de su verdadera sabiduría y poder. Los acontecimientos nacionales son el simple resultado de las fuerzas psíquicas de la nación.
Las guerras, las epidemias y las hambrunas representan el encuentro y el enfrentamiento de fuerzas del pensamiento mal dirigidas. Éstos son los puntos culminantes en los que la destrucción entra en acción como agente de la Ley.
Sería absurdo atribuir las guerras a la influencia de un solo hombre, o a la influencia de un grupo de hombres. Se trata del horror máximo del egoísmo nacional. Son las fuerzas del pensamiento, conquistadoras y silenciosas, las que hacen posible la manifestación de todas las cosas.
El universo se ha quedado sin pensamiento. En una reciente investigación, se ha descubierto que la materia sólo es pensamiento dirigido. Todos los logros del ser humano fueron primero forjados en el pensamiento y después se llevaron a la práctica.