De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Las personas irritables, temerosas, insensatas y frívolas siempre tendrán que buscar la compañía de alguien, ya que, de lo contrario, se derrumbarían por falta de apoyo. Sin embargo, las personas tranquilas, intrépidas y sensatas siempre podrán permitirse la soledad del bosque, del desierto o de la montaña. Con ello, su poder se acrecentará todavía más y harán frente a las vorágines y a las corrientes psíquicas que oprimen a la humanidad con mayor éxito.
La pasión no es poder; es el abuso y la dispersión del poder. La pasión es como una tormenta violenta que golpea de forma feroz la inquebrantable roca, mientras que el poder es la propia roca que permanece silenciosa y firme.
Un ejemplo de manifestación de un gran poder fue cuando Martín Lutero, cansado de la insistencia de sus amigos que trataban de persuadirlo para que no acudiese a Works, ya que temían por su seguridad, les respondió: «Iría allí aunque hubiese tantos demonios como tejas en los tejados».
Otra demostración de gran poder tuvo lugar después de que Benjamín Disraeli fracasara en su primer discurso parlamentario y atrajera las burlas de la Cámara. En ese momento exclamó: «Ahora voy a tomar asiento, pero llegará el día en que me van a escuchar».