De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Un joven a quien conocí, tras sufrir continuas desgracias e infortunios, tuvo que soportar los comentarios irónicos de sus amigos acerca de que desistiera de sus esfuerzos. Les contestó: «No tardará en llegar el día en que se sorprenderán de mi buena suerte y mi éxito». Con su respuesta demostró que tenía el don de ese silencioso e irresistible poder que le ha ayudado a superar las dificultades y a coronar su vida con éxito.
Si no posees este poder, puedes alcanzarlo a través de la práctica, ya que el principio del poder equivale al principio de la sabiduría. Debes comenzar por superar esas trivialidades inútiles de las que, hasta ahora, has sido una víctima complaciente.
Las risas bulliciosas e incontroladas, las calumnias, los comentarios frívolos y las bromas de mal gusto que se hacen sólo por diversión deben evitarse, ya que implican una valiosa pérdida de energía.
San Pablo jamás demostró una visión tan maravillosa de las leyes ocultas del progreso humano como el día en que advirtió a los Efesios: «Los gestos y palabras en broma nunca serán provechosos». Las personas que por hábito actúan así destruyen todo poder y toda vida espiritual.