De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito La manifestación de la prosperidad
Sólo con un corazón en el que abunden la integridad, la honestidad, la generosidad y el amor, se puede alcanzar la verdadera prosperidad. El corazón que no posee estas cualidades no puede saber de prosperidad porque ésta, al igual que la felicidad, no es una posesión exterior, sino un logro interior.
Las personas codiciosas pueden convertirse en millonarias, pero siempre serán pobres, infelices y mezquinas; y, mientras exista alguien más rico que ellas, siempre se verán a sí mismas como pobres. En cambio, aquel que es honrado, justo y bondadoso podrá alcanzar la auténtica y plena prosperidad, incluso aunque sus posesiones materiales sean escasas.
Pobre es aquel que siempre se siente insatisfecho, y rico es aquel que está contento con lo que tiene. Y todavía es más rico el generoso que comparte lo que posee.
Cuando llegamos a observar que el universo está lleno de cosas buenas, tanto materiales como espirituales, y lo comparamos con la ambición ciega de las personas que desean acumular dinero o posesiones, esto quiere decir que ya hemos comprendido lo sombrío e inútil que puede ser el egoísmo y que somos conscientes de lo destructivo que puede llegar a ser.