De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Dime qué hay detrás de lo que piensas con más frecuencia e intensidad, a dónde se dirige tu alma de manera natural durante tus horas de silencio, y yo te diré a qué lugar de dolor o de paz te encaminas, y si te encuentras rumbo a la semejanza con lo divino o con lo bestial.
Existe una tendencia inevitable a convertirse, en un sentido literal, en la encarnación de las características que, de manera constante, damos a nuestros pensamientos. Por esa razón, haz que el objeto de tu meditación sea algo inspirador y no indigno, para que cada vez que pienses en ello seas enaltecido. Haz que sea puro y esté exento de elementos egoístas, para que tu corazón se purifique, se acerque a la Verdad y deje de ser profanado y arrastrado hacia el error sin esperanza.
El término «meditación», en el sentido espiritual que empleo en este momento, es el secreto de toda evolución hacia la vida espiritual y el conocimiento. Todos los sabios, profetas y salvadores llegaron a ser lo que fueron gracias al poder de la meditación. Buda meditó en la Verdad hasta que pudo decir: «Yo soy la Verdad». Jesús meditó en la inmanencia Divina hasta que pudo declarar: «Yo y mi Padre somos Uno».