El Americano

El Americano

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO XXIV

Aún faltaban dos días para el domingo; pero, para distraerse mientras tanto de su impaciencia, Newman se encaminó hacia la Avenue de Messine y se consoló como pudo clavando la vista en el desnudo muro exterior de la actual residencia de madame de Cintré. La calle en cuestión, como recordarán algunos viajeros, linda con el Parc Monceau, que es uno de los rincones más bonitos de París. El barrio tiene un aire de moderna opulencia y comodidad que no parece avenirse con la ascética institución, y la impresión que sobre la mirada de sombrío encrespamiento de Newman ejerció aquella extensión sin ventanas y de aspecto inmaculado, tras la cual quizá incluso en ese mismo momento la mujer que amaba se estuviese comprometiendo a pasar el resto de sus días, fue menos exasperante de lo que había temido. El lugar hacía pensar en un convento con todas las mejoras modernas: un asilo donde la privacidad, a pesar de ser ininterrumpida, quizá no fuera del todo idéntica a la privación, y donde la meditación, aun siendo monótona, quizá fuera de corte alegre. Y sin embargo, sabía que éste no era el caso; sólo que para Newman, ahora, no tenía visos de realidad. Todo era demasiado extraño y demasiado socarrón para ser real; era como una página arrancada de una novela, sin contexto alguno en su experiencia personal.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker