La Copa Dorada
La Copa Dorada Cuando estuvieron en el parque Charlotte dijo de forma que daba un poco de miedo:
—Bueno, ahora debo decÃrselo, porque quiero ser absolutamente sincera. No quiero fingir y no puedo fingir ni un instante más. Puede usted pensar de mà lo que quiera, porque igual me da. SabÃa que me darÃa igual y ahora veo que es verdad. He venido para esto. Y para nada más.
Al ver que el tono de sus palabras habÃa dejado intrigado al PrÃncipe, Charlotte repitió:
—Para esto.
—¿Para «esto»?
El PrÃncipe contestó como si el particular objeto al que Charlotte se habÃa referido fuera muy vago para él, o bien, como si se tratara de algo que no podÃa ser gran cosa.
Sin embargo, aquello tendrÃa toda la importancia que ella pudiera darle, y dijo:
—Para pasar una hora a solas con usted.