La Copa Dorada
La Copa Dorada —No intentará negar las impresiones que en mà produjeron los diferentes momentos a que usted se refiere, de la misma manera que no puedo olvidar las dificultades y, como en todo momento me pareció, los peligros que todo tipo de actuación que decidiera llevar a cabo para mà comportaba. Me esforcé, me esforcé seriamente, en actuar en beneficio de todos.
La señora Assingham guardó silencio unos instantes y luego prosiguió, mientras al oÃr el sonido de sus propias palabras, cierta valentÃa y también cierta débilmente cálida convicción volvÃan a su ánimo:
—Y quiero que sepa que creo que todo esto es lo que resultará que hice.
Estas palabras dieron lugar a un intervalo en el que el diálogo de las dos, si bien acelerado y ya más profundo, sólo tuvo lugar mediante el silencio de un mirar fijo y denso, todo lo cual quedó virtualmente ratificado cuando Maggie dijo:
—Tengo la seguridad de que actuó con la intención de beneficiarnos a todos.
Fanny volvió a guardar un minuto de silencio, y dijo:
—Jamás pensé, querida, que no fuera usted un ángel.
¡De poca ayuda le fueron estas palabras! La Princesa dijo: