La Copa Dorada
La Copa Dorada Una vez que se constituyó el grupito de Fawns —que requirió unos diez días para que el proceso quedara terminado íntegramente— de una forma natural Maggie se sintió dotada de un dominio todavía mayor sobre cuanto había sucedido últimamente en Londres. Recordó una frase usual en aquella Norteamérica de la que ya llevaba años alejada. Según dicha frase, ella estaba viviendo el momento cumbre de su vida, y lo sabía gracias al constante latir de esa sensación de dominio que era tan violenta que casi no se podía aceptar, ni casi se podía ocultar. Era como si hubiera salido, ésta era la sensación generalmente dominante, como si hubiera salido de un oscuro túnel, de un espeso bosque, o sencillamente de una estancia de aire húmedo, y a pesar de ello hubiera podido seguir adelante con aire fresco en los pulmones. Era como si, por fin, pudiera cosechar el fruto de su paciencia. 0 había sido más paciente de lo que había creído mientras lo era, o lo había sido durante más tiempo del que había imaginado, y el cambio comportaba una alteración tan grande de la visión, como si hubiera movido en una pulgada el ajuste de un telescopio. En realidad, el telescopio de Maggie había ganado mucho en alcance; pero al mismo tiempo el peligro de Maggie consistía en quedar expuesta a la observación ajena, por el uso más fascinante y, en consecuencia, más imprudente, de su artilugio óptico. La norma que aplicaba constantemente radicaba en no servirse en público del telescopio en ningún caso. Sin embargo, las dificultades del disimulo no habían disminuido, en tanto que su necesidad se había duplicado. La charlatanería de que se había servido en el trato con su padre había sido tarea relativamente sencilla, cuando la utilizaba en base a una simple duda. Pero ahora el terreno en el que debía operar era mucho más amplio, y tenía la sensación de ser algo así como una joven actriz que, después de habérsele encomendado un papel de escasa importancia en una obra, y de dominar con ansioso esfuerzo todas las frases, se encuentra de repente elevada al rango de primera actriz y tiene que estar en escena en los cinco actos de la obra.