La Copa Dorada
La Copa Dorada En uno de los últimos dÃas del mes dijo a su marido:
—Haré lo que tú quieras si el hecho de que estemos aquÃ, de esta manera y en este tiempo, te parece absurdo, incómodo o imposible. Podemos despedirnos ahora, sin esperar más, o podemos volver tres dÃas antes de que se vayan. Iré al extranjero contigo sólo con que tú lo digas: a Suiza, al Tirol, a los Alpes italianos, a cualquiera de los lugares en que estuviste anteriormente que tanto te gustaron; al que tú prefieras volver a ver, a cualquiera de esos sitios en que tan bien te encontraste al dejar Roma y de los que tan a menudo me has hablado.