La Copa Dorada

La Copa Dorada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Si alguna vez, desde el principio de los tiempos, ha habido un hombre que haya actuado con buena fe…!

Pero el Príncipe dejó su oferta en este punto. Entonces, cuando pasó el tiempo preciso para que estas palabras se asentaran cual un puñado de polvillo de oro arrojado al aire, Maggie dio muestras de una extraña y profunda aprehensión:

—Comprendo.

Evidentemente, al cabo de un instante, el completo carácter de esta manifestación pareció divino al Príncipe, quien sólo pudo decir:

—Oh, Dios mío, Dios mío…

Ahora, Maggie hablaba con toda libertad:

—Has guardado silencio durante mucho tiempo.

—Sí, sí, sé perfectamente lo que he guardado. Sin embargo, ¿puedes hacer una cosa más, otra todavía, en mi beneficio?

Durante un instante, y hallándose la Princesa nuevamente vulnerable, pareció que estas palabras fueran a hacerla palidecer:

—¿Es que aún puedo hacer una cosa más?

Estas palabras oprimieron una vez más en el Príncipe el resorte de la sensación de lo inexpresable:

—Oh, Dios mío, Dios mío…

Sin embargo, nada había que la Princesa no pudiera decir:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker