La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Oh, Van lo propondrá a tu consideración… lo propondrá incluso a mi consideración —espetó la señora Brook—. Se mostrará fascinante, conmovedor, comunicativo… sobre todo se mostrará endiabladamente interesante en relación con ello. Pero tomará su decisión atendiendo a su propio criterio, y su propio criterio no será complacer al señor Longdon.

Mitchy continuó escrutando a su compañero a la luz de estos comentarios, luego orientó su cordial mirada saltona hacia su anfitriona diciendo:

—Es espléndido, ¿verdad?, el encaprichamiento del viejales con él.

La señora Brook vaciló:

—¿Desde el punto de vista del inmenso interés que (en este preciso instante, sin ir más lejos) genera en ti y en mí? Oh sí, es una de las mejores cosas que hemos visto jamás. En cierto modo eso lo equipara a Lady Fanny: «¡La adinerará, no la adinerará… no la adinerará, la adinerará!». Sólo que, para ser perfecto, a todo esto le falta, como digo, el ingrediente de un verdadero suspense.

Mitchy semejó francamente asombrado:

—¿Todo esto carece de suspense, crees tú? No para mí; nanay. —Casi suplicantemente se volvió otra vez hacia su amigo—: Y espero que tampoco para ti.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker