La edad ingrata

La edad ingrata

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ah! —dijo Mitchy con mansedumbre.

—En definitiva, ¿puedo fiarme absolutamente de ti cuando dices —reanudó la plática Vanderbank al poco— que Nanda se figura nuestros tejemanejes?

—Oh, ella no me lo confesó. Pero, a pesar de los pesares, tal es mi creencia.

—Pues bien —espetó Vanderbank finalmente—, yo mismo también lo creo así. Aunque sólo sea porque ella lo sabe todo —completó sin mirar a Mitchy—. Lo sabe todo, todo.

—Todo, todo. —Mitchy se irguió.

—Eso me dijo ayer ella misma —insistió Van.

—Y me lo ha dicho hoy a mí.

La vacilación de Vanderbank habría podido ser indicio de que se había sentido impresionado ante aquello:

—Vaya, no creo que fuese una información que ninguno de nosotros dos precisase. Pero claro está que ella no puede evitarlo —agregó—. Todo, literalmente todo, en Londres, en los ambientes en que vive, pulula en el aire que respira; de modo que, cuanto más permanezca en ellos, más sabrá.

—Más sabrá, no hay duda —corroboró Mitchy—. Pero no permanece en ellos, ya ves, mientras está aquí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker