La edad ingrata
La edad ingrata —A alguna pequeña localidad italiana. ¿Le suena?
—Ah, sÃ. Igual que… ¿quién era? Se me ha olvidado.
—¿Ana Karenina? ¿Le suena Ana?
—Nanda —dijo la duquesa— le ha hablado al señor Longdon sobre Ana. Pero yo pensaba —continuó para la señora Brook— que, a estas alturas, Lady Fanny debÃa haberse fugado ya.
—¿Es que Petherton —repuso la señora Brook— no te tiene au courant?
La duquesa caviló benignamente:
—Me parece recordar que él me habÃa dicho explÃcitamente que sà se habÃa fugado. Y que luego habÃa regresado.
—¿Porque esto se parece mucho a un nuevo comienzo? No. Nosotros sabemos. ¿Das por sentado, encima —preguntó la señora Brook—, que el señor Cashmore la habrÃa readmitido?
La duquesa atalayó unos momentos a dicho caballero y su presente acompañante:
—¿Qué quieres que te diga? Tal vez ni se dio cuenta.