La figura de la alfombra

La figura de la alfombra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Protesté diciendo que no había huesos rotos; pero él avanzó conmigo hasta mi puerta buscando con el amable tacto de su mano, puesta sobre mi hombro, la posible fractura; y en cuanto supo que había subido para echarme en cama me pidió mi consentimiento para cruzar mi umbral y decirme en sólo tres palabras el significado de los calificativos que había aplicado a mis comentarios. Era claro que tenía auténtico temor de haberme herido, y en cuanto noté su solicitud la situación cambió completamente para mí. Mi barata crítica salió revoloteando hacia el espacio, y lo mejor que en ella había yo dicho aparecía en toda su simplicidad al lado de la brillantez de su presencia en aquel lugar. Todavía puedo verle allí, sobre mi alfombra, iluminado por el fuego del hogar, con su chaqueta moteada y su rostro deslumbrante deseoso de mostrarse tierno ante mi juventud. No sé qué fue lo que, en principio, tenía intención de decir, pero creo que ver mi alivio le conmovió, le excitó, hizo subir a sus labios palabras que salieron de muy adentro. Fue así como esas palabras me presentaron algo que, como supe posteriormente, nunca había dicho nadie. Siempre he hecho justicia al generoso impulso que le hizo hablar; no fue otra cosa que el remordimiento que sintió por haber administrado inconscientemente un desaire a un hombre de letras de posición inferior a la suya, es más, a un hombre de letras sorprendido justamente en el acto de alabarle. En compensación me habló como a un igual y en base a aquello que nos cautivaba a los dos. La hora, el lugar y lo inesperado de la situación hicieron que la impresión fuera mucho más profunda: no hubiera podido hacer nada más intensamente eficaz.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker