La Torre de Marfil
La Torre de Marfil —Sà que es espléndida —dijo Gray, sintiendo que su belleza era de nuevo la nota más brillante en tanta extrañeza; pero acusando a la vez un pellizco de responsabilidad hacia ella—: la señorita Gaw me la ha regalado.
—¿Ya? ¡Obra usted milagros! —y el buen médico casi rozó de nuevo la alegrÃa—: ¿Va a llevársela?
Gray hizo una pausa ante su adquisición, que ya parecÃa guardar, desde ese mismo instante, un secreto de mayor peso.
—No, volveré por ella —dijo luego, mientras salÃan por la puerta cristalera que daba al jardÃn, la misma por la que le habÃa hecho entrar la señorita Mumby.