La Torre de Marfil
La Torre de Marfil —Jamás me hubiera parecido posible ese cambio en el viejo —mencionó—, y aunque Fielder debe de ser un tipo de lo más simpático, que a usted le gustará y encontrará encantador, admito que no imaginaba que fuera a presentarse de este modo tan tremendo. Allá, nada más que con sus gustos y sus intereses artÃsticos o literarios o lo que sean… , quiero decir, con su abundancia de recursos intelectuales y su falta de otros… , estaba bien, según mi impresión última, y me gustaba tanto por su decorosa vida como por el hecho de que yo mismo le cayese, créame, todo lo extraordinariamente bien que podÃa dejar traslucir. Lo que esta situación aparentemente significa, sin embargo, es que de pronto cae sobre él verdadera luz, una gran luz cegadora y visible de lejos; lo que es una cosa muy distinta. No puede por menos que significar un montón de cosas singulares; o, al menos, uno tiene derecho a preguntarse si cabe esa posibilidad.