La Torre de Marfil
La Torre de Marfil —De lo que oí de labios del señor Northover cuando lo conocimos, cuando lo tratamos hace tres años en Ragatz, donde habíamos llevado a mamá y donde estuvimos con él todo el tiempo de la cura. Nació una amistad entre él y yo y a menudo me hablaba de su hijastro… Que no estaba allí con él, estaba entonces en algún lugar de las montañas o en Italia, no recuerdo; pero al que pude ver que le tenía cariño. Hicimos muy buenas migas… Me pareció terriblemente encantador, y que le gustaba contarme cosas. Así que hablo de algo que él me dijo.
—¿Sobre mí? —dijo Rosanna con voz entrecortada.
—Sí, ahora veo que era sobre usted. Pero hasta hoy no lo había adivinado. De lo contrario, de lo contrario…
Y como bajo el peso del gran descubrimiento, Cissy titubeó. Pero había logrado que fuese ahora su amiga la deseosa.
—¿Quiere decir que, de lo contrario, me lo hubiera dicho antes?