Las alas de la paloma
Las alas de la paloma Debemos añadir que la razón principal por la que tan variadas impresiones no se materializaron del todo para la joven hasta más tarde fue que, de momento, se vieron reemplazadas por el único cuarto de hora que pasó con lord Mark.
—¿Ha visto en la casa ese precioso cuadro que tanto se le parece? —le preguntó plantándose ante ella, como dándole a entender que, aunque hubiese movido algunos hilos a los que preferÃa no hacer alusión, ésa no era razón para no divertirse.
—He deambulado por los salones y he visto cuadros. Pero ¡si de verdad fuese tan hermosa como me han parecido la mayorÃa…!
