Las alas de la paloma

Las alas de la paloma

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Miró a los ojos a la señora Lowder de esa forma tan penetrante en que mira la gente cuando no es del todo sincera: circunstancia que causó su efecto.

—Sí; es encantador.

El efecto de sus palabras, no obstante, fue igual de marcado; casi determinaron en la señora Stringham la vuelta al buen humor.

—¡Pensaba que no te gustaba!

—No me gusta para Kate.

—Pero tampoco te gusta para Milly.

La señora Stringham se puso en pie mientras hablaba y su amiga hizo lo mismo.

—Me gusta, querida, para mí.

—Pues es la mejor manera.

—Bueno, es una manera. No es lo bastante bueno para mi sobrina, y no es lo bastante bueno para ti. En cambio, una es tía, desdichada y tonta.

—¡Oh, yo tampoco…! —declaró Susie.

Su compañera continuó.

—Una vive para los demás. Tú lo haces. Si viviese sólo para mí, el señor Densher no me importaría lo más mínimo.

Pero la señora Stringham fue más enérgica.

—¡Ah!, a mí parece encantador con independencia de cómo viva yo.

En fin, esto acabó de vencer a la señora Lowder. Se contuvo unos instantes y se rindió con una risa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker