Las Bostonianas
Las Bostonianas —Me parece muy bien —respondió Ransom—; pero ¿acaso considera que solo ella tiene derecho a salir? ¿Espera acaso que monte usted guardia en la casa únicamente porque ella ha salido? Si ella permanece fuera un buen rato tal vez la encuentre a usted a su regreso.
—El que haya salido significa que confÃa en mà —dijo Verena con un candor que la alarmó a sà misma apenas hubo pronunciado esas palabras.
Su alarma era justificada, pues en ese instante Basil Ransom se aferró a aquellas palabras con un tono entre asombrado y burlón:
—¿ConfÃa en usted? ¿Y por qué no debÃa confiar en usted? ¿Es usted una niñita de diez años y ella su institutriz? ¿No disfruta usted de ninguna libertad? ¿La vigila a usted mi prima y la obliga a darle explicaciones? ¿Tiene usted instintos de vagabunda para que solo se considere segura cuando está usted entre cuatro paredes?