Lo mas selecto
Lo mas selecto El tono de aquellas palabras era extraño, pero no tuve mucho tiempo para reflexionar sobre ellas porque al darme la vuelta en aquel momento vi que Jasper Nettlepoint se acercaba a nosotros. Nos separaba toda la blanca cubierta y no pude evitar mirarlo de pies a cabeza a medida que se acercaba. No sé qué hizo que en aquel momento fuera especialmente sensible a la impresión, pero me pareció que lo veía como nunca lo había visto, por dentro y por fuera, bajo la intensa luz del mar, en su totalidad moral y personal. Fue una revelación rápida e intensa; si bien sólo duró un instante, simplificó, certificó mis impresiones. Era una aparición intrínsecamente grata, con su rostro joven y guapo, con cierta falta de formalidad en el arreglo personal que, más que nadie que hubiera conocido nunca, mostraba a bordo. No tenía en absoluto aspecto de llevar ropa vieja, como acostumbra a prevalecer en los barcos, sino normal, como oí que alguien decía. Eso le daba un aire práctico y próspero, propio de un joven que saldría airoso de cualquier apuro. Esperaba sentir en el brazo que la mano de mi acompañante me soltaba, indicio de que se marchaba con él, y casi me sorprendió que no me dejara. Nos detuvimos al encontrarnos y Jasper nos deseó amablemente buenos días. Por supuesto, no tardó en oírse la observación de que teníamos otro día hermoso, cosa que lo llevó a exclamar con el tono de aquel que critica con facilidad: