Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Es lo que dice mamá que debo decirle: «Que miente y que sabe que miente». —La señorita Overmore se acaloró visiblemente, aunque se rió a carcajadas hasta el punto de echar la cabeza hacia atrás; luego volvió a ponerse a remendar la media contra su cubierta mano con ademanes tan enérgicos que Maisie no se explicó cómo podÃa resistir los pinchazos—. ¿Debo decÃrselo? —redundó la niña. Fue entonces cuando su compañera le habló con el lenguaje inequÃvoco de un par de ojos de un profundo gris oscuro. «No puedo contestar que no —respondieron esos ojos de la forma más nÃtida posible—; no puedo contestar que no porque me da miedo tu mamá, ¿no te das cuenta? Y sin embargo, ¿cómo podrÃa contestar que sà después de que tu papá se haya mostrado tan atento conmigo, hablándome tanto rato el otro dÃa, sonriendo y exhibiendo para mi placer aquella hermosa dentadura cuando nos lo encontramos en Hyde Park, aquella vez que, regocijándose nada más vernos, abandonó a los caballeros con quienes estaba conversando y se nos acercó y nos acompañó, permaneciendo con nosotras media hora?». A la luz de los preciosos ojos de la señorita Overmore el episodio retornó extrañamente a la memoria de Maisie con un encanto que el episodio no poseyera cuando se produjo, y ello pese a que, después de concluido, su institutriz no habÃa aludido a éste salvo una única vez. Camino de casa, una vez que papá se hubo despedido de ellas, la señorita Overmore habÃa expresado su esperanza de que la niña no comentara aquello delante de mamá. A Maisie le agradaba tantÃsimo su institutriz, y disfrutaba tantÃsimo de la encantada sensación de agradarle ella, que adoptó este comentario como su guÃa en el asunto y se plegó a él cavilosamente. Tal cavilosidad revivió en este momento, revivió al evocar las palabras que papá le dirigiera a la señorita Overmore: