Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Ve a sentarte con aquel caballero, cielo: le he pedido que se haga cargo de ti durante unos minutos. Es encantador, ve con él. Yo tengo algo que decirle a esta criatura.
Maisie sintió que sin pérdida de tiempo Sir Claude la aferraba:
—Ah no, muchas gracias —dijo él—, pero eso no vale. Ella es mÃa.
—¿Tuya? —A Maisie le resultó sorprendente oÃr hablar a su madre casi como si nunca antes hubiera conocido a Sir Claude.
—MÃa. Tú la cediste. Ahora no tienes ni voz ni voto en este respecto. Me ha sido confiada por su padre —dijo Sir Claude; declaración ésta que dejó atónita a su compañerita, quien asimismo pudo apreciar su intenso efecto sobre su madre.
Perceptiblemente habÃa, empero, un elemento que hizo que Ida se tomara las cosas con calma: ésta le echó un rápido vistazo al caballero a quien habÃa dejado a un lado, quien, tras haber estado dando unos pocos pasos hasta situarse a cierta distancia con las manos en los bolsillos, ahora estaba allà parado con un aire de desenvuelta indiferencia. Volvió hacia él un rostro que fue como un iluminado jardÃn, con torniquete de entrada y todo, para cuya frecuentación él poseyera un pase de favor; luego volvió a mirar a Sir Claude: