Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Por fortuna tu padre sà que sabe apreciarlo: lo aprecia inmensamente —fue otra de las cosas que también dijo la señorita Overmore, con un notable énfasis en el adverbio. La propia Maisie no se sintió menos impresionada ante todo lo que habÃa tenido que pasar esta mártir, máxime después de que se le hablara de la terrible carta que habÃa mandado la señora Farange. Mamá se habÃa enfadado tanto que, según las propias palabras de la señorita Overmore, habÃa cubierto de insultos a ésta última… lo cual era prueba más que concluyente de que ya nunca podrÃan esperar volver a estar juntas bajo el techo de mamá. Al techo de mamá, empero, le habÃa tocado el turno, en esta ocasión, de aparecérsele a la niña como nada más que una remota contingencia, de modo que para reconfortar a nuestra pequeña casi no hubo necesidad del secreto que solemnemente le confió su hermosa amiga: existÃa la probabilidad de que Maisie no tuviera que volver con mamá nunca más. ConstituÃa la privada convicción de la señorita Overmore, y formó parte de aquella misma confidencia, que si la hija del señor Farange mostraba realmente una marcada preferencia por su padre, la «opinión pública» la respaldarÃa. La pobre Maisie apenas fue capaz de comprender aquella intimación, pero sà fue capaz de abandonarse subyugada al momento presente. HabÃa concebido su primera pasión, y el objeto de ésta era su institutriz. Nadie le habÃa planteado (y ella no podÃa —o en todo caso nunca lo hizo— planteárselo a sà misma) que la señorita Overmore le agradaba más que papá; mas la habrÃa consolado, de darse el caso de una imputación semejante, sentirse autorizada para replicar que a papá le gustaba la señorita Overmore exactamente lo mismo que a ella. Él se lo habÃa dicho expresamente. Y por otra parte ella podÃa percatarse sola con facilidad.