Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¿No querrás al menos tomar una taza de té?
Otra vez Ida la besó en el entrecejo:
—Gracias, amor, pero ya tomé el té antes de salir hacia aquÃ. —Alzó la mirada hacia Sir Claude—. ¡Mi hija es un encanto! —Él no comentó nada, cual si no hubiese estado de acuerdo; pero Maisie no sentÃa preocupación a ese respecto y aún se sentÃa embriagada por el placer del afortunado tono que habÃa asumido la conversación, el cual ratificaba una y otra vez la versión que el Capitán le habÃa brindado sobre milady y literalmente volvÃa lÃcita la suposición de que tamaño admirador podrÃa estar, en el otro lugar, aguardándola para cenar. ¿Estaba la misma suposición atravesando los pensamientos de Sir Claude? Él la desconcertó parcialmente, si es que participaba de tal suposición, mediante la ligera perversidad con que volvió a abordar un asunto que obviamente su mujer consideraba ya zanjado.
Volvió a golpearse la mano con sus periódicos:
—Realmente será preferible que yo te acompañe.
—¿Dejando aquà a Maisie sola?