Lo que Maisie sabía
Lo que Maisie sabía —¡Santo Dios! —se le escapó a Sir Claude ante aquello. Pareció emitir algunos sonidos sarcásticos que resultaron ahogados, para los oídos de Maisie, por un nuevo abrazo con que la obsequió su esposa. Por último Ida la dejó libre y la apartó ligeramente, mirándola con un semblante muy extraño. Entonces la niña se dio cuenta de que su compañero las había dejado a solas y de que un comentario de aquiescencia estaba brotando del semblante de marras.
—Soy buena, amor —dijo milady.