Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¿Piensa que ella no me permitirá volver aquà a reunirme con ustedes? Mi querida señora, las dejo aquà a usted y a Maisie como rehenes, y por todo lo más sagrado les prometo que volveré a estar con ustedes el sábado a lo más tardar. Les dejo dinero; las dejo instaladas en estas preciosas habitaciones; haré arreglos con el personal del hotel para que sean servidas con todas las atenciones y rodeadas de todos los lujos. Después de este temporal, el clima mejorará: con toda seguridad será exquisito. Ambas serán tan libres como el aire y podrán pasear a su antojo e irse de francachela. Tendrán a su disposición un carruaje; todo el establecimiento estará a sus órdenes. Disfrutarán de una situación magnÃfica. —Hizo una pausa, miró de una de sus compañeras a la otra como para comprobar la impresión causada. La juzgara propicia o no, concluyó tras un instante—: Y sobre todo me complacerán no poniendo el grito en el cielo.